Aún te siento recorriéndome con tu lengua hasta el más pequeño y minúsculo de mis poros de piel. Aún te siento saboreándome, haciéndome tuya de una y mil maneras indescriptibles, inscribibles. Todavía puedo recordar todas las batallas que tuvimos entre las sabanas, todas las guerras perdidas entre tu piel, y otras tantas ganadas en la mía. Aún te siento observándome dormir, y muchas tantas, puedo asegurar que todavía me amas.