Tan vergonzoso fue nuestro pasado, que nuestros demonios sentían pena. Pena porque fue un amor tímido, simple, huérfano, sin ganas, sin sentido, sin coraje; donde la razón nunca se puso de acuerdo con el corazón, donde la locura no llegó. Y un amor sin locura, es un amor vacío, un amor que no existe.