3 de abril de 2014

No te quiero y no me quieres, pero no nos dejamos en paz. Somos amigos con un pasado que no llegó a ser, pero que fue algo. A ti no te hace daño pero a mi me está matando. Porque me gustaría que dejáramos de hablar, de ir hacia ningún lado, de alargar una nada en la que yo ya no quiero estar. ¿Sabes cuál es el problema? Que no soy sincera, que debería aclararme, decir que ya está, que no eres lo que quiero y que yo nunca te voy a importar. Lo complicado es que me cuesta desaferrarme de lo que no tengo; y por eso no me marcho, y por eso aguanto, y por eso me decepciono de no encontrarte ni cuando estás delante. No dueles, pero estorbas. Ni quiero que te quedes ni quiero que te marches. Estás sin estar.