Voy a intentar ser fuerte y afrontar cada derrota como una lección para no cometer más el mismo error, hasta que llegue el punto en el que en vez de una derrota se convierta en una victoria, cuyo premio es: ser feliz. No digo que sea fácil, ni que lo vaya a conseguir a la primera de cambio, pero nunca podre decir que no lo he intentado.