29 de diciembre de 2013

Existe la posibilidad, y créeme cuando te digo que existe, de encontrar la belleza en dejar ir, el sentimiento de desprendimiento, no de los recuerdos, pero si, en este caso, de la persona. Al dejar ir, no pierdes los recuerdos, sólo pierdes esos lazos maltrechos que aún quedan, estás abierto a nuevas cosas o a empezar d enuevo con cosas viejas; sólo no tropieces con la misma piedra, ni con el mismo pie.