22 de agosto de 2013

Y en ese momento me miró detenidamente y me sonrió, fue algo tan hermoso. Juro que mis sentidos colapsaron, que me perdí en la nada. Fue como si mi corazón se hubiera detenido por un segundo, como si se rompiera la ley de la gravedad, como si me hubiera devuelto el alma que el mundo me robó, como si estallara cada célula que me consiste. Y sólo con eso, me sentí completamente y sin lugar a dudas vivo, eterno, inmortal.