Debes encontrar el lugar dentro de ti donde nada es imposible. Piensa, cree, sueña y atrévete.
23 de agosto de 2013
Existen dos tipos de amores extremos: uno hacia la persona que es opuesta a ti, la ley de los polos opuestos se atraen aquello del yin y el yang, y el contrario en el que las dos personas se entienden al cien por cien dos personas que comparten aficiones e intereses. El primero, el de los opuestos es brutalmente atrayente cuando te enamoras lo darías todo. El amor de los opuestos lleva un tiempo para enamorarse pero es más bien corto y es brutal, es eso que te impulsa a decir lo dejaría todo por esa persona, lo abandonaría todo con una palabra suya. Pero seamos realistas, ha de terminar mal, siempre termina mal y muy pocas veces por no decir ninguna tiene esperanza de ser para siempre. ¿Por qué? Muy sencillo, empieza muy bien, muy enamorados, muy entregados pero lo que a uno le gusta no le gusta al otro, tanto uno como otro sacrifica mucho por una relación y todo eso lleva a que ambas partes no estén bien, no se sientan bien. Todo termina en reproches y trastos a la cabeza. Puede terminar de dos modos: dándote cuenta de que no hay final feliz y dejarlo en un fue bonito mientras duró o odiándoos mutuamente. El segundo amor, el amor de iguales es muy diferente. En principio te puedes dar cuenta de que esa persona es con quien serías perfecto, con la que estarías completo, pero saber todo eso no conlleva enamorarte. Esto cuesta un poco más, lleva su tiempo no como en el de los opuestos que hay atracción desde el principio. Entre los iguales por así decirlo es mucho más espaciado, que no por ello tranquilo. Pero con todo esa persona es la persona que te complementa al cien por cien, es la persona con la que podrías ser feliz para siempre como en los cuentos de hadas…