Aún te hecho de menos. Finjo que no, que todo me da igual. Estoy cubierta por una capa de pasividad por la que todo me resbala. Ya no oigo al mundo. Más bien no oigo lo que no me apetece. Pero por culpa de eso es difícil llegar a mí, saber lo que pienso y lo que quiero. Estoy distante, lo sé, pero ¿qué voy a hacer? ¿Llorar por algo perdido? Yo no soy así. Voy a ser fuerte. Aguanta, aguanta. Pero todavía lo pienso. Hay tantas cosas que podía haber hecho pero no las hice. Quería creer que todavía tenía tiempo, aunque era consciente de que llegaba a su fin. Cuánto dolor esa mañana, al despertarme y ver que tú no estabas ahí. "Se ha ido", me dijeron. No, no puede ser. No puede ser. ¿Quién me ayudará con mis miedos? ¿Quién me hará reír ahora? No lo sé. Ya no sé nada. Ha pasado mucho tiempo, la herida debería haber cicatrizado. Pero cuando pienso en ti, cuando me asalta tu recuerdo, la herida vuelve a abrirse. Ojalá pudiese retroceder en el tiempo, a esos días en que tú estabas aquí, y poder decirte todo lo que nunca te dije. Que te quiero, por ejemplo. Pero nadie ha inventado todavía una máquina del tiempo que haga realidad mi sueño. Todavía recuerdo tus lágrimas al verme, al saber que yo estaba ahí para ti, ahora yo también lloro, pero porque sé que tú no estás y no volverás. Tengo que asumirlo, hacerme a la idea, y dejar de vivir en el pasado, en tiempos mejores en los que tú estabas ahí, esperándome. Pero no puedo. Sigo anclada ahí, y no sé si algún día podré salir y asumirlo. Tú me dirías que sí, que yo puedo. Que puedo hacer todo lo que me proponga. La vida te da sorpresas. Agradables o desagradables, hay que hacerles frente, no dejar que una mala pasada te eche para atrás. No te escondas. Plántale cara y vence. Sal victoriosa por lo que quieres. Porque si eres una cobarde y vas a huir siempre, ¿para qué vivir? Eso me enseñaste tú; a vivir la vida, a afrontar mis miedos y a probar cosas nuevas. Me dicen que estás en un lugar mejor. Puede que sea cierto, no lo sé, yo nunca he estado ahí. Solo sé que desde luego aquí ya no estás. Pero está tu recuerdo. El recuerdo de tu sonrisa. A mí eso me basta para consolarme,porque fuiste feliz. Y me alegro. No sabes cuánto.
Debes encontrar el lugar dentro de ti donde nada es imposible. Piensa, cree, sueña y atrévete.
8 de septiembre de 2012
02052007.
Aún te hecho de menos. Finjo que no, que todo me da igual. Estoy cubierta por una capa de pasividad por la que todo me resbala. Ya no oigo al mundo. Más bien no oigo lo que no me apetece. Pero por culpa de eso es difícil llegar a mí, saber lo que pienso y lo que quiero. Estoy distante, lo sé, pero ¿qué voy a hacer? ¿Llorar por algo perdido? Yo no soy así. Voy a ser fuerte. Aguanta, aguanta. Pero todavía lo pienso. Hay tantas cosas que podía haber hecho pero no las hice. Quería creer que todavía tenía tiempo, aunque era consciente de que llegaba a su fin. Cuánto dolor esa mañana, al despertarme y ver que tú no estabas ahí. "Se ha ido", me dijeron. No, no puede ser. No puede ser. ¿Quién me ayudará con mis miedos? ¿Quién me hará reír ahora? No lo sé. Ya no sé nada. Ha pasado mucho tiempo, la herida debería haber cicatrizado. Pero cuando pienso en ti, cuando me asalta tu recuerdo, la herida vuelve a abrirse. Ojalá pudiese retroceder en el tiempo, a esos días en que tú estabas aquí, y poder decirte todo lo que nunca te dije. Que te quiero, por ejemplo. Pero nadie ha inventado todavía una máquina del tiempo que haga realidad mi sueño. Todavía recuerdo tus lágrimas al verme, al saber que yo estaba ahí para ti, ahora yo también lloro, pero porque sé que tú no estás y no volverás. Tengo que asumirlo, hacerme a la idea, y dejar de vivir en el pasado, en tiempos mejores en los que tú estabas ahí, esperándome. Pero no puedo. Sigo anclada ahí, y no sé si algún día podré salir y asumirlo. Tú me dirías que sí, que yo puedo. Que puedo hacer todo lo que me proponga. La vida te da sorpresas. Agradables o desagradables, hay que hacerles frente, no dejar que una mala pasada te eche para atrás. No te escondas. Plántale cara y vence. Sal victoriosa por lo que quieres. Porque si eres una cobarde y vas a huir siempre, ¿para qué vivir? Eso me enseñaste tú; a vivir la vida, a afrontar mis miedos y a probar cosas nuevas. Me dicen que estás en un lugar mejor. Puede que sea cierto, no lo sé, yo nunca he estado ahí. Solo sé que desde luego aquí ya no estás. Pero está tu recuerdo. El recuerdo de tu sonrisa. A mí eso me basta para consolarme,porque fuiste feliz. Y me alegro. No sabes cuánto.
