4 de junio de 2012

No hay imposibles.

Vale, quizás si, me he empeñado en olvidarte, y como no pude, ahora el mundo se me viene abajo, pero...¿sabes qué te digo? Que me da igual lo que pienses. Tú no vas a cambiar de opinión por mucho que yo quiera, aunque para mi, no existen los imposibles.